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Cualquier sistema educativo persigue resultados similares en el aprendizaje escolar: habilidades motrices, actitudes, información verbal, habilidades intelectuales y estrategias cognitivas.

Es necesaria la educación física como sustrato de cualquier tipo de aprendizaje, y por tanto nexo de unión interdisciplinar entre diferentes materias.

La motricidad cumple con todas las condiciones necesarias para ser interpretada como una de las expresiones de este sistema multimateria abierto e inteligente que implica:
Interacción: comunicación del sistema con sus elementos internos. El cambio de un elemento supone la alteración de todos.
Morfogénesis: facilita el desarrollo y la evolución infantil.
Equifinalidad: posibilidad de búsqueda continua de vías diferentes para trazar sus propios objetivos. La motricidad es una continua exploración.
Entropía negativa: Tendencia al orden potenciando las expresiones motrices para estimular la personalidad.
– Consciencia y creación: facultad humana, movimiento consciente y creativo.

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Triple dimensión del “hacer” humano:
Dimensión INTROYECTIVA del ser: reconocerse. YO
Dimensión EXTENSIVA del ser: interactuar. OBJETO.
Dimensión PROYECTIVA del ser: comunicar. OTROS.

 

Hacia la consecución de una MORFOCINESIS (forma de conocimiento propia que cada individuo conforma a lo largo del bagaje motor que va adquiriendo). El trayecto del desarrollo motor del niño/a posee tres grandes rasgos:
1. Actividad HOLOCINÉTICA: Sin esquemas, ni estrategia preconcebida. Entre cinco y seis años, experimentación continuada; ensayo – error.

2. Actividad IDEOCINÉTICA: Praxias basadas en una programación mental previa. A los seis años, preconcibe y decide su modo de actuación frente a la situación dada.
3. Actividad MORFOCINÉTICA: Esquemas de acción y habilidades motrices que cada individuo va moldeando y configurando en función de su bagaje de actividades físico – deportivas. Por el que los/as niños/as aprenden los modelos adultos.
Interesa incidir en el paso de la HOLOCINESIS a la IDEOCINESIS encaminada a conseguir una MORFOCINESIS propia y elaborada.

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Es necesario redefinir el marco de la educación corporal de la segunda y tercera infancias, de forma que no se prime tanto los resultados y que se centre preferentemente en las relaciones entre todos sus elementos y en la evaluación del proceso seguido. El marco de la educación primaria requiere poner en juego las diversas esferas de crecimiento socio – afectivo, cognitivo y físico – motor, catalizadas imprescindiblemente por la de cariz volitivo, que es la que atiende a las pulsiones y motivaciones de los/as niños/as, sin la cual todo planteamiento pedagógico queda invalidado en su consecución de interés y enriquecimiento de la actividad infantil.
Características desde el enfoque global de la educación:

  • Movimiento consciente y creativo: Una capacidad motriz se desarrolla a raíz de una tarea motriz concreta o de una progresión. Es necesario que nuestra propuesta potencia una doble vía de obtención de la información que dote de significación válida a la acción: la que pretende ofrecer el educador y la que puede aportar el alumnado.
  • Motricidad autónoma y autoselectiva (equifinalidad): Fijar como principal objetivo el máximo desarrollo de la plasticidad para asegurar una base perceptiva y sensorial adecuada y firme entre los esteriotipos externos. (Contra la práctica temprana de la especialidad sin tener en cuanta las limitaciones del organismo ni las repercusiones que pueda ocasionar). En el terreno operativo, nuestra propuesta sólo puede ser factible con la aplicación de metodologías de intervención no directivas y de participación del alumnado.
  • Periodización de las tareas motrices (morfocinesis): No se debe construir un currículum motor infantil según nuestros patrones, primando la imitación formal en detrimento de los aprendizajes de ensayo – error. Lo primero sólo puede hacerse cuando se hayan consolidado los patrones básicos de movimiento propios de cada edad. Nuestra propuesta ha de establecer unos objetivos terminales basándose en unos mínimos señalados por la confluencia entre los requisitos de cada edad y unos patrones óptimos para cada capacidad.
  • El movimiento experimentado: La propuesta operativa debe tender a potenciar una motricidad que dé posibilidades de obtener productos tangibles y abiertos, fruto del trabajo interdisciplinar con otras áreas de aprendizaje significativo distintas a la nuestra.

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