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El Movimiento Olímpico tiene por objetivo contribuir a la construcción de un mundo mejor y más pacífico, educando a la juventud a través del deporte practicado sin discriminaciones de ninguna clase y dentro de un espíritu olímpico, que exige comprensión mutua, espíritu de amistad, solidaridad y juego limpio. La actividad del Movimiento Olímpico es permanente y universal, y alcanza su punto culminante en la reunión de los atletas del mundo en el gran festival del deporte que son los Juegos Olímpicos.

 

El Comité Olímpico Internacional es la autoridad suprema del Movimiento Olímpico. Toda persona u organización que en cualquier calidad pertenezca al Movimiento Olímpico estará sometida a las disposiciones de la Carta Olímpica y deberá acatar las decisiones del C.O.I.

Además del C.O.I., el Movimiento Olímpico comprende las Federaciones Internacionales (F.I.), los Comités Olímpicos Nacionales (C.O.N.), los Comités Organizadores de los Juegos Olímpicos (C.O.J.O.), las asociaciones nacionales, clubes y las personas que forman parte de ellos, especialmente los atletas. Asimismo, el Movimiento Olímpico comprende otras organizaciones e instituciones reconocidas por el C.O.I., como la Academia Olímpica Internacional.

Toda forma de discriminación en contra de un país o de una persona, ya sea por motivos raciales, religiosos, políticos, de sexo o de otro tipo, es incompatible con la pertenencia al Movimiento Olímpico.

 

Sus Símbolos

 

LEMA

«CITIUS, ALTIUS, FORTIUS»

«Más rápido, más alto, más fuerte»

El lema olímpico «Citius, Altius, Fortius» fue ideado el 7 de marzo de 1891 por el dominico francés Henri Didon, amigo personal de Pierre de Coubertin, y establecido oficialmente como lema olímpico oficial en el Congreso de París en 1994.

Coubertin como pedagogo y sociólogo, exalta el espíritu de lucha como constancia vital: «La vida es simple -decía- porque la lucha es simple. El buen luchador retrocede pero no abandona. Se doblega, pero no renuncia. Si lo imposible se levanta ante él, se desvía y va más lejos. Si le falta el aliento, descansa y espera. Si es puesto fuera de combate, anima a sus hermanos con la palabra y su presencia. Y hasta cuado todo parece derrumbarse ante él, la desesperación nunca le afectará.»

«…La vida es simple, porque la lucha es simple. El buen luchador retrocede pero no abandona…»

 

LOS CINCO ANILLOS OLÍMPICOS

La bandera olímpica fue concebida por Pierre de Coubertin en 1913, ondeando por primera vez en un Estadio Olímpico en Amberes en 1920. Coubetin explica entusiasmo la concepción de su idea: «Estos cinco anillos, azul, amarillo, verde, rojo y negro, representan las cinco partes del mundo unidas en adelante al olimpismo y prestas a aceptar fecundas rivalidades. Además, alguno de los seis colores (comprendido el fondo blanco) combinados, están presentes en las banderas de todas las nacionalidades, sin excepción.

HIMNO OLÍMPICO

Se interpreta durante la jornada Inaugural de los Juegos, acompañando la entrada de la bandera Olímpica al Estadio. El Himno Olímpico Oficial fue adoptado por el Comité Olímpico Internacional en 1957. Está basado en un poema del poeta griego Costis Palamas, y fue puesto en música por Spirous Samaras en 1896. La primera vez que se interpretó este himno, antes de adopción como himno oficial, fue en los Juegos Olímpicos de Atenas en 1896.

El Himno Olímpico sólo existe en el idioma original (griego), en inglés y francés, por ser estos los dos idiomas oficiales del COI.

Espíritu inmortal de la antigüedad,
Padre de lo verdadero, lo hermoso y lo bueno.
Desciende, preséntate, ven derrámanos tu luz sobre ésta tierra y bajo este cielo.
Que fue el testigo de tu fama.
Dale vida, brillo y luz a estos nobles juegos
Arrojad, coronas de flores que no marchitaran,
¡A los victoriosos en la carrera y en la contienda!
!Crea, en nuestros pechos, corazones de acero¡
!Crea, en nuestros pechos, corazones de acero¡
En tus inmesas llanuras, montañas y mares
Brilla en un gran matiz y forma un templo
En el que todas las naciones se reúnan para adorarte,
¡Oh espíritu inmortal!
¡Oh espíritu inmortal!
¡Oh espíritu inmortal!
Inmortal de la antigüedad!

 

JURAMENTO OLÍMPICO

 

El juramento fue escrito por el Barón de Coubertin y dice: «En nombre de todos los competidores, prometo que todos formaremos parte de estos Juegos Olímpicos respetando y obedeciendo las reglas que los rigen en el verdadero espíritu de los deportistas por la gloria del deporte y el honor de nuestros equipos»

 

El juramento debe tomarlo un atleta del país sede mientras sostiene un extremo de la bandera olímpica.

«Lo más importante en los Juegos Olímpicos no es ganar sino competir, así como la parte más importante en la vida no es el triunfo sino la lucha. Lo esencial no es la conquista sino haber luchado bien”.

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